Triunfo en el Congreso frena devastación ecológica en Ramos Arizpe, pero surgen oportunistas

Ramos Arizpe, Coahuila. – La lucha contra la explotación ilegal de material pétreo en un cerro de Ramos Arizpe ha dado frutos tras la denuncia de la regidora Lizbeth Ogazón, quien, con el respaldo del diputado local del Partido Verde, Jorge Valdés, logró llevar el tema al Congreso y frenar este crimen ambiental. Sin embargo, en un giro inesperado, un regidor de su propio partido intentó colgarse la medalla, a pesar de su pasado lleno de omisiones.
El regidor en cuestión, Alejandro Martínez, ha salido a decir que fue él quien se acercó al legislador para denunciar la devastación, cuando en realidad fue la exdiputada de Morena quien dio el primer paso. No solo eso, sino que Martínez fue parte del cabildo en la administración pasada, justo cuando la empresa responsable de la explotación operaba con “permisos vigentes”. ¿Por qué entonces guardó silencio?
La ciudadanía ha reaccionado con indignación, señalando que es ilógico que ahora presuma haber detenido la explotación ilegal cuando, en su momento, nada hizo por evitarla.
El daño al ecosistema es irreparable, y aunque la lucha encabezada por Ogazón y Valdés logró detener la destrucción, la sombra de la corrupción y el oportunismo sigue rondando el caso. Ahora, la gran incógnita es: ¿hasta dónde llega la responsabilidad de quienes en su momento permitieron este ecocidio? Y más importante aún, ¿se hará justicia o quedará todo en el olvido?