Muerte de mono saraguato prende alerta por gusano barrenador en México
La Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México (AZCARM) advirtió que la negligencia de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) ya no sólo afecta la producción pecuaria del país, sino que comenzó a cobrar vidas de animales silvestres, poniendo en grave peligro la biodiversidad.
En un comunicado de prensa, Ernesto Zazueta, presidente de la AZCARM, destacó que la muerte de un ejemplar macho de mono saraguato, especie en peligro de extinción, con miasis por gusano barrenador del ganado, en Palenque, Chiapas, marca un punto de quiebre alarmante.
Esta situación pone en evidencia las fallas sistemáticas en los controles sanitarios del ganado, la relajación de la verificación zoosanitaria y la omisión de medidas preventivas por parte de la Sader, que han permitido que el gusano barrenador se expanda sin contención hacia nuestros ecosistemas naturales”, indicó.
Zazueta subrayó que el problema dejó de ser agropecuario y se convirtió en una “emergencia sanitaria, una alerta de salud pública y ambiental que era evitable”.
Recordó que México logró erradicar esta plaga hace 30 años, pero el cierre de la planta productora de moscas estériles, el relajamiento del programa binacional y años de descuido institucional dejaron al país expuesto a su reintroducción.
Señaló que a ello se sumaron fallas graves en los puntos de inspección sanitaria, así como la importación y movilización ilegal de ganado de Centroamérica, derivadas de actos de corrupción, lo que permitió el ingreso y desplazamiento de becerros infectados.
Lo que está sucediendo no es una sorpresa ni un fenómeno natural impredecible; fue una cadena de omisiones. La Sader permitió que el problema creciera, cruzara nuestras fronteras y ahora llegue a poblaciones, selvas, bosques y especies que no tienen ninguna posibilidad de defensa”, lamentó. Foco rojo
El presidente de la AZCARM explicó que en la fauna silvestre el impacto del gusano barrenador del ganado puede ser devastador, ya que las larvas se alimentan de tejido vivo en lesiones abiertas, provocando miasis severas, infecciones profundas y dolor extremo.

