Apoyo a Cuba: una prioridad cuestionable

Apoyo a Cuba: una prioridad cuestionable

Por: Miryana Rojo

La reciente reaparición pública de Andrés Manuel López Obrador volvió a encender el debate político nacional. En sus declaraciones, el exmandatario insistió en que México debe continuar apoyando a Cuba, una postura que durante su gobierno fue constante y que ahora, desde fuera del poder, sigue defendiendo.

Pero la pregunta es inevitable: hasta dónde debe llegar la solidaridad internacional cuando en casa los problemas siguen siendo urgentes?
México enfrenta retos enormes: inseguridad persistente, un sistema de salud que aún lucha por recuperarse, crecimiento económico limitado y millones de familias que todavía viven con incertidumbre financiera. En ese contexto, insistir en destinar recursos, apoyo político o diplomático a un régimen extranjero genera legítimas dudas.

El gobierno cubano, encabezado por Miguel Díaz‑Canel, representa un sistema político que dista mucho de los principios democráticos que México dice defender en foros internacionales. Se trata de un modelo donde no existen elecciones libres competitivas, donde la oposición política prácticamente no tiene espacio y donde la libertad de expresión ha sido históricamente restringida.

Por ello resulta contradictorio que desde México se insista en defender o respaldar a un régimen con esas características.
La solidaridad entre naciones es un valor importante, sin duda. México históricamente ha practicado una política exterior de respeto y cooperación. Pero una cosa es la diplomacia responsable y otra muy distinta es la afinidad ideológica que termina justificando gobiernos autoritarios.

Durante su presidencia, López Obrador mantuvo una relación particularmente cercana con el gobierno cubano, llegando incluso a enviar médicos, combustible y respaldo político en momentos críticos para la isla. Ahora, al reaparecer pidiendo que se mantenga ese apoyo, vuelve a abrir un debate que muchos mexicanos consideran incómodo.

Porque antes de pensar en rescatar economías ajenas, México debería concentrarse en rescatar la suya.
El país necesita inversión, seguridad jurídica, fortalecimiento institucional y oportunidades para millones de jóvenes. Cada peso del presupuesto público debería analizarse con el objetivo de mejorar la vida de los mexicanos, no de sostener modelos políticos que han demostrado ser incapaces de generar prosperidad para su propio pueblo.
La verdadera solidaridad con Cuba no consiste en respaldar eternamente a su gobierno, sino en apoyar que los ciudadanos cubanos puedan aspirar a libertades políticas y económicas plenas.
México tiene una tradición democrática que debe cuidar. Y esa tradición implica también tener claridad moral: no todos los sistemas políticos merecen el mismo respaldo.

La reaparición de López Obrador nos recuerda que las ideas que marcaron su sexenio siguen presentes en el debate nacional. Pero también abre una oportunidad para reflexionar sobre qué tipo de política exterior necesita México: una basada en principios democráticos… o en afinidades ideológicas.

Reinforma.com.mx