Dejan sin protección a hacker que destapó dopaje financiero del Manchester City
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El hacker portugués Rui Pinto, quien saltara a la fama por desnudar una serie de tramas financieras, principalmente en el futbol europeo, incluido el escándalo que tiene al Manchester City al borde de una sanción histórica, ha dejado de ser catalogado testigo protegido por las autoridades de Portugal.
De acuerdo con información del diario inglés The Guardian, al personaje detrás del portal Football Leaks, y cuyos descubrimientos desencadenaron una serie de investigaciones sobre distintos clubes, tan sólo le han recomendado extremar la precaución en los contactos con su familia y mantenerse alejado de las redes sociales como medidas preventivas, al considerar que el riesgo que corre es “bajo”.
La resolución se produce a pesar de que el propio Pinto sufrió una agresión física en Lisboa el pasado mes de abril, en la que resultó con contusiones en la ceja, en un incidente del que las fuerzas policiales fueron informadas, aunque no se presentó una denuncia formal.
En septiembre de 2023, el pirata informático de 37 años de edad fue condenado a una pena de cuatro años de prisión en suspenso por delitos de intento de extorsión, acceso ilegal a datos y violación de correspondencia. Sin embargo, para amplios sectores de la afición es percibido como un héroe por haber sacado a la luz archivos confidenciales de los equipos de futbol, descubriendo una serie de irregularidades.
Fue precisamente la documentación sobre las finanzas del Manchester City, difundida a través del semanario alemán Der Spiegel, y la red de Colaboraciones Investigativas Europeas (EIC), la que obligó a la UEFA y a la Premier League a abrir expedientes formales.
Aunque el club inglés logró revocar en su momento una sanción de la UEFA ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), la investigación de la Liga Premier culminó con un fallo en el que el Manchester City fue hallado culpable de 114 cargos a lo largo de nueve temporadas, acusado de enmascarar más de 900 millones de libras en financiación irregular mediante contratos de patrocinio ficticios y contabilidad fraudulenta.

