La Virgen de Guadalupe, única imagen mariana no creada por manos humanas
La imagen de la Virgen de Guadalupe es la única en todo el mundo que se tiene de la madre de Cristo y que no fue creada por ninguna persona.
De acuerdo con la fe católica, a diferencia de otras advocaciones marianas (dones o atributos) obtenidas de pinturas o descripciones por apariciones en distintas latitudes y tiempos, la Virgen Morena se plasmó en el ayate de Juan Diego un 12 de diciembre de 1531, ante los ojos del primer obispo de México, fray Juan de Zumárraga,sin que haya intervenido en su creación algún artista, santo o narrador, puntualizó a Grupo Imagen Jorge Antonio Palencia Ramírez de Arellano, canónigo de la Basílica de Guadalupe.
La imagen de la santísima Virgen de Guadalupe piensan que es una pintura o una fotografía; no. El ayate —que es un lienzo muy burdo— recibe la imagen de nuestra Señora y, así como podemos ver en la basílica la parte anterior, el ayate en la parte posterior tiene también la misma imagen: traspasó totalmente todas las fibras del ayate. (…) Entonces la impregnación —por así decirlo— fue a esas profundidades, de entrar en ambas culturas y la realidad del diálogo”, expuso.
El integrante del cabildo de Guadalupe y experto en el acontecimiento religioso que cambió la forma de vivir la fe y la cultura no solo en México, sino en toda América hace casi 500 años, explicó algunos de los momentos clave de las apariciones de la Virgen a San Juan Diego que contribuyeron a que la imagen mariana quedara impregnada en el ayate un 12 de diciembre de hace 494 años.
Ramírez de Arellano dijo que uno de esos instantes se dio cuando Juan Diego descendió de lo alto delcerro del Tepeyac tras haber cortado las rosas que previamente le encomendó la Virgen buscar en la cúspide del lugar.
Una vez que corta las flores y las coloca en su ayate, tiene lugar la última aparición de la Virgen a Juan Diego, evento fundamental para entender el milagro de la estampación, destacó el entrevistado con base en el Nican Mopohua, relato que describe en lengua náhuatl las cinco apariciones de la Virgen mexicana.
«Baja con nuestra madre adonde lo había interceptado y ahí hay un dato muy importante: ella toma las flores, las acomoda en el hueco del manto de Juan Diego. Pareciera que no es importante, pero sí lo es, porque aquí vamos a unir un elemento que es totalmente indígena, ya que esa cuestión de la flor indica la presencia de la divinidad (…) Yo estoy tocando las flores, Juan Diego da fe de ello», comentó Ramírez de Arellano.
«El siguiente momento trascendental relacionado con la estampación tuvo lugar cuando el indígena Juan Diego llegó a la casa del obispo de México, fray Juan de Zumárraga, esa misma mañana del 12 de diciembre, a entregarle la señal que había pedido días antes respecto a las apariciones de la Virgen, muy cerca de lo que era la iglesia principal (hoy Catedral Metropolitana de México)», aclaró el canónigo.

