¿Por qué no puedes dejar de hacer “scroll” en redes sociales? Esto pasa en el cerebro
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En plataformas como Instagram, TikTok y Facebook, el “scroll” —acción de deslizar el contenido en una pantalla— se ha vuelto parte fundamental para la interacción social.
Sin embargo, millones de internautas comparten un mismo problema que aún no logran entender: ¿por qué no pueden dejar de deslizar el contenido, incluso cuando quieren descansar?
Los usuarios consumen reels e imágenes de forma automática; pareciera que no tienen control sobre ello, son incapaces de dejar el teléfono. Pero ¿a qué se debe esta dependencia?, ¿de dónde viene la necesidad de seguir viendo noticias, tutoriales, bailes virales o memes?
Se trata de un hábito conocido como brain rot (deterioro mental), que ha tomado relevancia en los últimos años, al convertirse en una de las mayores preocupaciones de la salud mental contemporánea.
Un reporte de National Geographic indica que este desplazamiento está alterando físicamente la arquitectura cerebral, reconfigurando las vías neuronales asociadas al autocontrol y la atención sostenida.
El informe se publicó el 19 de agosto, un día después del inicio de un juicio federal en Oakland, California, donde una coalición de fiscalías estadunidenses acusó a Meta de diseñar intencionalmente sus plataformas para generar dependencia, volver adictos a los menores de edad y aprovecharse de ellos.
La fiscal general adjunta de California, Megan O’Neill, dijo que el modelo consiste en «enganchar a los usuarios, retenerlos el mayor tiempo posible, recolectar sus datos y luego ocultar la verdad al público», afirmando que el gigante tecnológico «se aprovechó del funcionamiento del cerebro de los menores».
Así funciona la trampa del «scroll»
National Geographic explica que los feeds de desplazamiento funcionan porque los algoritmos están diseñados para ser impredecibles.
Al deslizar el dedo, el usuario nunca sabe si el próximo video le provocará risa, llanto o asombro. Esta incertidumbre constante, mantiene “secuestradas las vías de la dopamina” en espera de una recompensa cerebral:
“Tu cerebro, en un intento desesperado por conservar la poca energía que le queda, ralentiza y embota tus respuestas emocionales, pero la promesa de una nueva inyección de dopamina te mantiene atrapado en ese bucle. Y por eso, sigues y sigues viendo videos», sostiene.
A diferencia de los videojuegos, que exigen una participación activa y estimulante, el algoritmo de las redes sociales deja a la persona en un estado pasivo, tipo zombi, donde el control voluntario se desvanece

